domingo, 17 de agosto de 2014

"Negra sombra"

Lo que bien no llega mi mente a comprender es cuánto odio se puede almacenar en un mismo cuerpo.

Y qué tipo de odio corroe la venas que hacen del perdedor un ganador? Y qué tipo de odio mueve el mundo? 
Qué tipo de odio te lleva a subirte a una barra y pensar, " de puta me juzgas,  toma puterío"? Qué tipo te odio te hace pensar eso y que en realidad lo q quiera que alguien que te ha jodido de bien diga puede importar?

Hasta qué punto el cielo puede unirse con el mar?

Qué tipo de catástrofe separó la luna de las estrellas ?

La cama está caliente, y dos corazones,  descoordinados palpitan en la misma cama, qué tipo de odio te hace odiar tanto el estar queriendo algo que no sabes mientras intentas enrredar tus pestañas con los sueños de alguien entero?

Aquí los dos han jugado sucio, muy sucio.

En esta pozilga no quedan sueños que coser.

Porque este odio mi alma se lo cena, ya que esa boca no se cierra.

Qué tipo de odio te deja caer en el juego de tontos donde serán mejor que tu?

Qué clase de odio es este.

Sé lo que espero. Y es tan sólo que el olvido haga puta presencia de una jodida vez porque es que ya no aguanto más este.... Esta mierda.

viernes, 8 de agosto de 2014

O no.

No me gusta tu forma de moverte, ni tu forma de articular palabras. No me gusta tu forma de andar, ni ver como se te caen los pantalone. No me gusta tu forma de peinarte, ni de mirar a los demás cuando crees que nadie te está viendo. No me gusta tu sonrisa, ni como son capaces tus labios de esfurmarse con ella.

No me gusta ni cómo fumas, ni tan si quiera lo torpe que eres. No le encuentro gracia a tus bromas, ni tampoco me gusta lo que dices.

Odio tu mirada fija hacia ninguna parte.

No me gusta como besas, ni como muerdes los labios. Tampoco me agrada tu forma de follar, o de hacer el amor. No me gusta lo que piensas. No me gustan tus historias. No me gustan tus cajones, ni tu cama, ni tus ventanas.

No me gusta tu descuido. No me gusta verte, tampoco mirarte. No me gusta tu demora eterna.

No me gustan tus manos. Tampoco tu nariz, ni tu cara y todavía menos tus ojos.

No me gusta tu fondo, ni tu fin. No me gusta que digas cosas que no harás,  ni que luego te enfades porque alguien no haya hecho algo en lo que quedásteis de acuerdo. Odio tu poca paciencia,  tus uñas y tu cielo. No soporto tu infierno, ni aguanto tus alas. Odio haberme equivocado tantísimas veces.

Pero lo que sí que adoro es tu ausencia. Esa me hace feliz.

martes, 5 de agosto de 2014

Y que no se de cuenta, por favor.

Surcando las nubes encontré algo que me parecía familiar.
Mientras más me acercaba, más se me aceleraba el corazón.

Era un diente de león. Un diente de león. Un feroz y voraz diente de león. Pensé que ya no existían. Hace mucho se usaban para transportar mensajes entre reino y reino, no eran demasiado útiles. El mensaje siempre llegaba, pero quizás tardaban meses. Aunque lo peor ocurría cuando gente que buscaba susurros los cogía al vuelo, dejándolos fuera de su camino,  desperdiciaba la voz de alguien desconocido y mataba la esperanza de un oído ciego. 

Pensé que ya no existían. Eso sí. Era precioso. Impoluto, joven, nuevo... Y único. Ahí estaba. Creciendo. Creciendo en un campo remoto, en un lugar desolado.

Qué he d hacer? Arrancarlo es matar quizás, el único rastro de pasado. Y usarlo sería desperdiciarlo. Pero... Y si muere antes de que alguien lo grabe? Igual lo único que quiere es ser grabado.

Mal dilema. Malo. Caca.

Me senté delante de él un buen rato. Furia Negra estaba a mi lado, imitando mis gestos . Y Mama Odi no contesta, sigue algo molesta, no le gusta nada que desperdicie miradas cuando voy nublada.

Debería soplarlo. Igual llega lejos. Pero no. No sé bien qué hacer.

( día siguiente)  --------

Vaya. Me acabo de despertar. Me quedé dormida... Hace cuánto que no dormía en el suelo? Pero lo que sí sé es por que dejé de dormir aquí abajo. Odio las pesadillas que tienen.... Mejor dejémoslo así, Mamá Hüevo cree saber de qué se trata y se está poniendo roja mientras me frunce el ceño.

En fin. El diente de león sigue aquí y he descubierto qué puedo hacer con el.

Tengo la cámara en las manos y estoy viendo por la mirilla mi objetivo... Pero...No. Esto no es lo que quiero. Acerco mis labios a el, y lo soplo.

Todas sus dientes han salido volando. Excepto dos que por alguna extraña razón están entrelazados, y ahí se van a quedar.
Llamo a Furia Negra para que deje de olisquearlo todo, y en ese instante siento que el corazón se me va a hacer añicos, caigo al suelo. "Por Ra y su reino,  qué me está ocurriendo!!!" Furia Negra me ha cogido entre sus alas y no me suelta, tiene miedo por mí. Siento como si cristales estuvieran saliendo desde dentro del todo, arrancando a girones todo lo roto. De pronto aparece Mamá Odi, pero no me mira a mí. Está mirando a lo que hay detrás de mi. Miro. 

De todo lo que está saliendo de mí por la espalda, se está formando un huracán, un huracán que esta arrasando todo a su paso. Si algo quedaba en esta desolada tierra, ya no está. Mamá Odi está intentando controlarlo, pero no lo consigue...
El corazón sigue doliéndome a rabiar.

Y en un momento todo se hace oscuro. Estoy sola en un lugar negro, no veo nada. Absolutamente nada. De pronto un flashback se recrea en ese lugar. Uno, dos, tres, cuatro... Pasan a toda velocidad muchos momentos de mi vida. Todo relacionados. Todos podridos. Vuelvo a desvanecer.

Abro los ojos, y tengo a Furia Negra miréndome con los ojos brillantes. Me ayuda a reincorporarme. No queda rastro del huracán. Divisó a Mamá Odi entre todo el humo. Está hablando con alguien. " Qué demonios acaba de ocurrir?"

Cuando llego al lado de Mamá Odi, veo a un hombre barbudo. Muy barbudo. De blanca barba, ojos oscuros,  marrones intensos con rayas amarillas y azules verdosas... Ojos marinos. Labios finos,  y nariz respingona. Tiene un gorro alto acabado en punta y su piel es blanca como leche. "No jodas"

- Buenos días bella dama.
- Tú? En serio? De dónde has salido?- dije yo realmente asombrada. 
En ese momento Mamá Odi me dió un beso en la frente y se esfumó. "Encantadora"

- Me has encontrado tú.
- No te buscaba.
- Como has crecido...
- Dónde estabas cuando las nubes escupían rayos?
- Librado batallas.
- Entonces continúa con ellas.-
En ese momento miro al suelo, o más bien al lugar donde estaba en diente de león. " Mierda el huracán se lo habrá llevado"

- No se lo ha llevado nadie, se ha ido el.
- Eh! Cómo has sabido eso? Y cómo se va a ir si es una planta?
- Por qué no se iba a poder ir? Por ser planta ya no se puede mover?
- Es extraño...
- En realidad se ha transformado en dos mariposas.. Una naranja y otra azul.
- Vale. Ya está. Qué ha pasado?
- Pues es sencillo. Era una historia desterrada, o bajo un maleficio. A saber cuánto tiempo llevaría ahí. Supongo que de al soplarlos los libraste de su desgracia, y para agradecértelo me fueron a buscar.

- Que te hayan llamado dos mariposas voladoras no significa nada. Yo no te buscaba. No me han hecho ningún favor. Pero me alegro de que ya puedan vivir en paz. Pero a qué ha venido ese huracán?
- Me estaban buscando.
- Pero eso ha salido de dentro d mí. "He creado un huracán?"
- Yo no dejé de estar dentro de ti, soló que me tenías enterrado entre montañas de polvo, de cristales rotos... Me tenías bajo montañas que tardaron años en crearse. Y te han librado de todas ellas.
- Pero si eran mías para que me las quitan?
- Para que puedas seguir.
- Seguir?
- Habrán visto tus pesadillas mientras dormías a su lado. Cada uno hace a su manera lo que cree mejor para los demás.
- Así que me estas diciendo que, un diente d león ha visto mis sueños? Que ha decidido buscarte a ti? Que en ningún momento te pensé bi te busqué?  Y que han creado un huracán inmenso de montañas que tenía dentro?
- Exacto. Respecto a que no me pensaste... Estas segura? Y sabes bien por qué estaba enfadada Mamá Odi?
- Bueno, Mamá Hüevo y yo llegamos a la conclusión de que era por pensar demasiado en.. Bichos.
- No se te ocurre otra razón? 
" YO QUE SÉ! Oye y Furia Negra?" me giro. " Ah, ahí está.. Gran Furia mía... Dormilona."
- No, no se me ocurre.
- Me has querido buscar. Y te has pasado media vida evitándolo. Nunca has sido valiente para desenterrarme. Y en fin, Mamá Odi, que pretende enseñarte se dió cuenta, y estaba molesta, porque nunca le hablaste de mí, y nunca encontraste valor para ir a por mí.
- Me fallaste.
- No, te estás fallando tu a ti misma todo el tiempo. Y en una de esas veces mientras intentaba ayudarte te dije cosas que no te gustaron,  me cansé de que las evitaras con otros temas y no te diste cuenta de que al ponerte como una furia me fuiste tirando hacia atrás mientras tu caminabas hacia delante. Y cuando acabaste y te giraste,  parte de tierra se derrumbó y caí. No te diste cuenta.
- Vaya... No.. No - " no lo sabía "
- Ven aquí querida..
- Cuánta falta me has hecho Merlín.

Volví a las nubes, a los lomos de Furia Negra. Y Merlín volando como siempre hizo, a mi lado.

- Oye Merlín, y los flashback?
- Estabas viendo ir tus montañas podridas. Por cierto, querida... Y esa tal Mamá Odi, está disponible? - Mamá Hüevo y yo empezamos a reírnos, y hasta Furia Negra sonreía.
- Lo vas a llevar crudo Jajajajaja. Una carrera como en los viejos tiempos?

Y allí fuimos los dos, rompiendo nubes.

domingo, 3 de agosto de 2014

"El mundo no se ha parado ni un momento"

No sé muy bien como pasó. Pero ya no quedaban dragones que vencer. Furia Negra se percató de ello cuando me veía nublada. Se puso delante de mi como impidiendo que rozara,  impidiendo que me acercara. Incluso Mama Huevo hizo acto de presencia. Y aunque pretendió no ser vista, yo sé que estuvo. Y estoy casi segura de que le dijo algo a Furia Negra, porque  nada mas darse la vuelta y darse cuenta de que estaba mirando fijamente a una sombra, me dio un coletazo que me alejó de cualquier cosa.

Me estuvo echando el ojo hasta que supo que mi corazón no aguantaría y no se acercaría. Se fue cuando hasta mi propio odio me escupió a la cara y dijo un nombre desconocido. Pero un nombre que ardía. Un nombre que no conocía se clavó, y como una pala escavo hondo, para ponerle alas a lo que quiera que fuera todo. Un nombre que le abrió las puertas.

No me acuerdo de la mitad. Pero sé lo que no vi. Y con ello me bastó.

Mama Huevo me está haciendo un masaje en los pies mientras los consuela. Estan llorando. Son sigilosos y silenciosos, pero cuando hablan de direcciones incorrectas no se callan. Qué pesados.

He oído tantas cosas. Tantos trastos rotos. Que mis orejas han sucumbido al gozo de una canción maltrecha que alivia dolores.

Pero estoy segura de que mi boca no cayó. No sé bien como ni de que manera, pero es incapaz de no grabar pensamientos y repetirlos.

Hoy he pensado. Y nada tuvo sentido. Nada recobro ni una pizca tan si quiera de todo lo que el destino prometió.

Debajo del agua no se escuchan sombras.

La vida cedió a la cadena que le puse al guantazo que me llevaría. Y hoy arreo con cautela pero fuerte.

Ya no hay dragones contra los que luchar, demasiado fuertes, demasiado cansados... Demasiado insólitos para una cabeza al lomo de un cerebro atado a la cuerda de un niño que alza la vista para observar a su cometa brillar.

Hoy pensé. Y dolores murieron.

lunes, 28 de julio de 2014

Me caes m... Me caes.

Los trenes siempre hacen pensar. En pocas palabras, como diría Mama Güevo, " hacen pupa". Voy encaminada a un lugar de diversión donde los toboganes desembocan en piscinas! Me lo pienso pasar como nunca. Furia Negra también viene, me encanta porque en ningún lugar dice que no se puedan pasar dragones. Bueno, como bien dije antes, los trenes duelen. En realidad no se bien por qué.. Pero supongo que alfora lo escondido con tanto tiempo para dar vueltas.

Me he dado cuenta de que estoy molesta. Pero conmigo misma. Eso es lo que piensa la gente? En realidad, eso es lo que piensas? Que te olvido? Quién me diera.

He asumido que hay cosas que simplemente vienen y se van. Y que aunque duelan, no hay por qué olvidarlas. Son más los días que me despierto enfadada por haber soñado contigo de nuevo, que los que simplemente me despierto. Son más grandes las sonrisas que sueño, que las que afloro. Pero no me importa, porque todo pasa. No tengo prisa por que tu recuerdo se esfume. Y en caso de que no lo haga, tampoco me preocupa, porque fuiste bonito, y seguramente lo sigas siendo.

Dejando a un lado lo malo que se diga, la culpa la tuve yo, por volver siempre. Y la asumo. La cagué demasiadas veces, dándome cuenta o no, siempre tuve algo que decir.

Creo que todo se basa en que simplemente nos caemos mal. Son de esas cosas que van de un extremo a otro. Y ya hemos encontrado un extremo perfecto para quedarnos.

Se acerca mi parada y la verdad es que no quiero decir nada más. Furia Negra me está moriendo la oreja y dándome tirones para que levante cabeza ye acerque a darle al botón para bajar.

En pocas palabras, que tu medicina te haga feliz.

jueves, 24 de julio de 2014

El silencio del pensamiento salado

Ver lo oculto del mar en tus ojos
Y así hallar el botín que necesitaba el último navío cuyo fin fue el naufragio.

En el roce con tu piel notar la anguila eléctrica que quiere apoderarse de su presa. Sentir los voltios retumbando y emergiendo de cada poro. Notar cómo sube la temperatura al igual que la de un guepardo antes de llegar al metro 217 a 114km/h y parar por sobrevivir. 

Fuiste todo aquello que inventé en algún sueño. Todo aquello que nunca soñé y de lo que siempre me quise esconder.

Dulces labios salados, qué escondes? Qué se me escapa de tu cálida piel? Qué se me pierde en tus venas?  Mi cura quizás?  O encontraré mi tornillo?

Ya estaba acabada con el principio. Lo que empieza con agua salada, acaba con ella también.

sábado, 12 de julio de 2014

Entre otras cosas

Perdí tanto el tiempo que no sabría decir en que rama se me enganchó el vestido,  ni cuánto tiempo fue el que estuve colgando de el. Pero sí sé que me balanceaba cual hoja bailando al compás del viento.
Me gustaba dormirme a la vera de ese árbol, y pensar en cómo algo tan enorme pudo salir d una judía mágica. Si os preguntáis si pasé de las nubes al cielo,sí, pasé. Y caí muchas veces, nunca al suelo, siempre me quedé colgando de alguna rama.

El día que un águila me enganchó del vestido en esa rama que me soportaba, me llevó muy muy lejos. Me dejó en su lomo. Una semanas más tarde a estar encima de ella algo me entró en el ojo, ésta águila no soportó ver como caían lágrimas. Aunque le expliqué una y otra vez que eran del viento, que yo era feliz ahí... y como si supiera lo que de verdad quería, me dejó caer.

Caí encima de una ballena azul. Una enorme y tremenda ballena azul. No duré ahí ni 5 segundos, al poco d caer, al agua que expulsó, me impulsó tanto que me llevó hasta un pozo. No quería caer, y me agarré con fuerza a las poleas. No había cubo, solo quedaba una cadena rota. La estructura de metal de acero oxidado no tardó en ceder, pero antes de eso yo resbalé.
Fue una caída enorme, como la de Alicia en el País de las Maravillas. Cerré los ojos con fuerzas deseando estar, deseando ser, deseando que Campanilla me rescatara.

Sentí un golpe en la espalda que casi me parte en dos. Abrí los ojos, y estaba ascendiendo... Qué ocurría?
Alas. Las alas estaban volando. Por aquel entonces las creía atrofiadas.
Subí y subí, y en un momento de descuido me volví a enganchar en la misma rama, del mismo árbol. Mis alas tiraban hacía una lado, mi ropa enganchada mientras se desgarraba tiraba hacia otro. En un instante me volví del tamaño d una hormiga y resbalé de mi ropa, y caí otra vez.

Caí sobre un libro que sostenía una niño en sus manos enormes, aunque, las mías eran más grandes antes de ser enana.

El niño cerró el libro de un golpe, y lo dejó caer sobre unas piedras. Y escuché como corría lejos de él. Por Ra pensé, como si me lo fuera a comer con este mísero tamaño que tengo.

Al instante recuerdo que me pregunté cómo era posible que siguiera viva con tal golpetazo con el que me había aplastado. Y se ve que fue porque me quedé en el hueco que quedaba en medio de una página doblada.

El libro lloró, o eso pensé, y como si se tratara de un río la corriente me llevó. Me llevó a donde me encuentro ahora.

Lavando los cristales, mientras silbo, del último piso de tus pensamientos, borrando la huella de las letras escritas sobre el baho. Debajo de la almohada, ahogada por el peso de dos cabezas.

Viviendo bien en tu antigua casa de muñecas.