jueves, 25 de septiembre de 2014

jajajajajajajaj

Ayer me reí todo lo que pude y más, aunque si sólo hubiera sido risa, no estaría escribiendo.. creo que me preocuparon, seriamente. Seguramente serán estupideces enormes y grandes, como la mayoría de cosas que he hecho en mi vida, o las que he pensado. Pero fue un poco chocante, de ahí que me saliera la risa nerviosa de la que habló Goyo Jiménez en el monólogo del sábado.

 Mi prima segunda que vive en Chile, trabajó, ahorró dinero, y se fue a recorrer el mundo. Lleva en tres meses, más de siete países, y su aventura acaba en breves, le falta sólo el último destino, Barcelona, para volver a Chile. Ayer, conociéndola y hablando de todo, le hice mención sobre una persona que por mi forma de describirla supongo, captó su atención. Me hizo hincapié en él, en que le contara todo, en que le enseñara cosas... me dijo que le gustaba todo lo relacionado con el amor. Y le dije, de una forma quizás, hasta distante, que eso no lo consideraría amor, pero hizo caso omiso a mi opinión, así que siguió queriendo que le contara.... y le conté, qué más daba? 

Una vez hube acabado, me miró, y con una mirada entretenida y una sonrisa me dijo " Camy, estas enamorada" Me entró una risa descomunal! Cómo va a ser eso cierto, le repetí muchas veces. Yo no estoy enamorada, yo no sé estar enamorada. No sirvo para eso, y además me alegro, vivo más tranquila. Pensé desde pequeña que yo estaba hecha para amar, pero a lo largo del tiempo me he dado cuenta de que.. Vaya estupidez por Dios! Lo que más me sorprendió es cómo narices pudo llegar a esa conclusión después de todo lo que le conté, así que le dije lo que pensaba y ella me contestó, " no se trata tanto de lo que dijiste, es más la manera de decirlo". Seguí negándolo, y dándole razones para que se diese cuenta de que no era así, se quedó espectante mientras yo hablaba y hablaba, y contradecía y contradecía... 

Al rato, me dijo, " a ver, dime que sentías" ... Y, parece mentira, pero no supe bien que decirle, supongo que tenía una muralla tan sumamente alta con ese tema, que tuve que escalarla y atravesarla para poder buscar las palabras, porque sé que un día las tuve, sé que las guardé.. aunque en realidad no eran palabras, era una luz indescriptible. Hacía tanto que no miraba toda esa parte, todo ese jardín.. estaba enegrecido, podrido, destrozado, casi no quedaba nada, y yo iba más feliz que una perdiz pisando las hojas secas. Llegué al único árbol que quedaba en pie, y abrí la puerta que había en su tronco. Al abrirla vi algo así como la escena de un crimen, una cinta que colgaba de lado a lado, y por toda la sala, con una foto de él , bien acompañado. Todo lo del centro lleno de estanterías vacías y destruidas. Ya había estado más veces allí. Arranqué la cinta, y la tiré a la basura. Arranqué las fotos de esas sonrisas , y también las tiré. Recoloqué las estanterías en su lugar, las limpié, y barrí todo ese polvo.  Ya está todo en orden.  Cerré la puerta, me limpié, sacudí las manos de un lado a otro como quién acaba un trabajo, y continúe con un "listo". Según me alejaba iba sintiendo, pena, rabia, frustración. Volví en busca de la salida... pero ya no había salida, porque no había dónde entrar. Ya no había jardín. Ya no había nada seco. Ni tan si quiera muro.
Volví al mundo real, vi a mi prima esperando mis palabras, y me bastó con una mirada fría y serena para decirle, " ya no lo sé, no me acuerdo, pero sí sé que no siento nada." Mi prima me miró, dudosa, y antes de levantarse e irse a dormir me dijo, " vaya.. pensé que no era la única que había encontrado a esa persona que cuando estás con ella, hasta la piedra más menuda te parece hermosa.. o incluso hasta caminar te parece increíble.. pero con la que no encajas. Con la que estás realmente feliz, pero no encajáis. Al menos, en algo si acerté, ( me dijo entretenida) ninguna sabemos como describir eso que sentimos.." me dio un beso, las buenas noches, y se marchó..

Camyla enamorada, por favor, me has visto? 
Y como un señor mayor enfadado, rabudo y cabreado con el mundo, me tumbé y dormí. 
Camyla enamorada, que... y ya no recuerdo que pensara nada más. 



Pero... y si me equivoco... No, no. No puede ser.

martes, 23 de septiembre de 2014

Lo que nunca pasó.

Iba en el bus, de vuelta a casa, y un lugar, de repente, asomó por mi mente. Un lugar en el que los recuerdos siguen intactos. Cerré el libro con el que estaba viajando y como un resorte corrí a darle al botón para solicitar mi parada. 

Una vez hube bajado de aquel bus, pensé seriamente si sería lo correcto, si debería volver a aquel lugar. Pero seguí dejando andar a mis pies, para qué los iba a frenar? De qué serviría? 

Me dirigí a un lugar que estaba  la vista de todo el mundo, totalmente abierto, y con alguna que otra persona ocupando espacio. Iba distraída, ensimismada en mis pensamientos.  
Llegué a mi banco favorito, y sentí el frío tacto de la madera destemplada en la zona de mis piernas que estaba desnuda. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. En mis auriculares sonaban Kane, Tracy Chapman, Daft Punk, y alguna que otra voz tranquila. Abrí el libro que leía, y continúe mi lectura, aunque no fui capaz de mantener durante mucho tiempo la vista ni en las páginas, ni incluso en la tinta. El mar estaba delante de mi, uniéndose con el cielo, y era algo que no podría dejar pasar desapercibido. 

Y comencé a dejar volar mi imaginación. El día previo a este, estuve con un amigo, quizás sería más correcto decir conocido. El caso es que estuve charlando toda la tarde con un alma que cambió de una manera impactante. Nunca pensé que esa persona que antaño hube conocido pudiera transformarse así, había crecido, madurado, tenía dos dedos por delante,y sobre todo, se había vuelto una de las personas más sinceras que había conocido. Me contó todo, se abrió totalmente, como si fuera un libro transparente. Me pregunté seriamente cómo debí ser con él en su día (todo está borroso de aquel tiempo), ya que no dudó en confiar en mi ... Pero pareció ser que no era la única impresionada. Hizo algún comentario que decía algo así como que había crecido, que ya no era la niña inocente en la que se fijó un día y trató como a una más, que tenía la cosas claras, que andaba segura, que me había convertido en una mujer... y no dejó de decir que ahora podría decir que ha conocido a alguien " intelectual", obviamente le desmentí eso, diciéndole que porque lea libros no tengo por qué ser ( que de hecho no soy) intelectual. El caso es que noté como esa furia de venganza que llevaba tanto tiempo guardada en mi, se apagaba. Conseguí entender que devolverle el dolor que sentí en su día, ya no arreglaría nada, porque no hay nada que arreglar. Así que como un nudo en la garganta, esa cuerda, ese recuerdo se desató, salió por mi boca, y se precipitó al mar. " Has crecido" dijo, " te has hecho mayor", " piensas", " me has dejado totalmente sorprendido" exclamó... " has cambiado, has madurado" . Nada de eso era cierto a mi modo de ver las cosas. Pero no sé cómo, ni de qué manera, en esas horas que pasamos juntos, le hice daño, O eso me dijo, en un mensaje del móvil,  tras media hora de estar en mi lugar, frente al mar y el cielo, frente a la extensión del mundo, recapacitando sobre el día anterior, aprendiendo. Que por qué le hice daño? Ni yo lo sé muy bien.. pero creo que no es dolor, tal vez es solo arrepentimiento por cómo se comportó conmigo, pero ya no tenía nada que hacer ahí , ya no era cosa mía, ya no era mi problema. Yo ya le había perdonado hace mucho. 

Seguí divagando en mis locuras. Y así, hasta que miré el reloj. Habían pasado más de 40 minutos y yo tan tranquila. Debía volver a casa. Al girarme y darle la espalda al mar, miré ese camino recto que debía seguir para poder cruzar la calle y llegar a la parada del bus. Lo anduve totalmente recto,  y una vez hube llegado al final, me volví a girar para ver el mar, y seriamente, me pregunté, qué cojones tendría ese lugar , que no me dejó otras veces irme recto, si no que tuve que pararme visitar cada estrella, cada luz que se encendía en el suelo de noche... por qué coño no pude irme sin más?

Me quedé  parada en seco, mirando y mirando. La gente pasaba, andaba, caminaba por detrás y por delante, incluso algunos me esquivaban justo antes de rozarme o chocarse. 

" Cuántas veces me imaginé que volvería a este lugar estando yo aquí, que sería por una coincidencia. Cuántas veces habré venido aquí para recordarlo todo, desde el principio hasta el fin. A cuántas chicas habrás embelesado con este lugar? Cuántas veces soñé que me taparías los ojos por detrás... también es cierto que nunca me dejé soñar más allá de simplemente un encuentro, es tan irreal, que nunca me dejé ir más allá. Pero siempre imagine el límite, esa parada en seco uno delante del otro, uno frente al otro." Un sabor agrío se unió en la boca, desde el corazón y la mente, algo estaba naciendo. " Cuántas veces te habré imaginado en uno de estos bancos , tal vez leyendo, tal vez soñando.." Y caí en la cuenta de que nada, absolutamente nada, tenía importancia... Siempre me fijé más en los buenos que en los malos momentos. Seguramente estarás pensando " cuánto despecho" y comenzarás a reírte. Quizás en otro momento hubieras tenido razón, pero es que ... ya no, o hasta incluso me esté dando demasiada importancia al pensar que me estas leyendo, me voy a tomar el lujo de creer que si, y puedes recriminarme lo que quieras.. Porque, es que, ya da igual... No hay nada que buscar, esto se acabó hace tanto.. Ese lugar nunca fue tuyo, nunca fue mío, sólo fue un sitio del mundo más. 

Y como dijo Neruda;"Este es el último dolor que ella me causa, y estos son los últimos versos que yo le escribo". 

Ya me he perdonado. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

No te olvides de escribirme pequeño, que los muertos también queremos saber de ti.

Venía con una túnica negra que le cubría todo el cuerpo. Era alta, de aspecto endeble, de mirada hueca. Se movía paulatinamente y lo atravesaba todo. Cuando me encontré con ella creo recordar que por primera vez, sólo me rozó. Me rozó para avisarme de que estaba aquí. Y como bien ya había escuchado más de una vez, sólo venía cuando tenía algo que llevarse aunque no le perteneciera. 

Entró en una habitación donde un ajetreo de médicos sudaban de esfuerzo. Cables volaban y jeringuillas se clavaban en piel débil. En el centro, un alma pequeña, un cuerpo frágil era magreado y manipulado por las manos frías de médicos apurados. Habían padres desesperados, hirviendo de angustia, observando como algo se estaba alejando, sintiendo como la aguja del dolor hacía un hueco en sus corazones. 

La figura alta y flaca, se abrió paso y se situó al lado de aquel bebé casi inerte. Acercó su fría calavera a la cara de aquel cuerpo menudo e, inspiró. 

De pronto una luz se posó sobre los huesos de la muerte y nació sobre ellos carne y piel blanquecina. Se formó la figura de un cuerpo talludo, quizás de mi edad. Sus ojos se abrieron y me miró con ternura y pena. Le miré fijamente y estaba claro, era mi hermano. Su cadáver yacía en la cama. Las caras ofuscadas de los médicos se relajaron y miraron a los padres que estaban de pie; las lágrimas brotaron. 

El tiempo se paró, la realidad se congeló. Mi hermano comenzó a andar hacía mi atravesando los cuerpos de sus padres abatidos y desconsolados. Cuando llegó justo en frente de mi, cerró los ojos y me atravesó. Cerré los ojos, y le sentí llenar un un hueco dentro de mí. Al abrirlos, me giré; ya no había nadie, solo un pasillo vacío. El tiempo volvió a correr al igual que la lágrimas de mis ojos a caer, aunque solo nacieran dos. 

A partir de ahí, ese día fue silencio y gotas. Gotas desembocando en hombros, suelo y pañuelos. 
  
Ya van a hacer tres años de todo aquello. No sé bien como logré superarlo, o mejor dicho, asimilarlo. Sólo sé que me costó, y que descubrí maneras de sufrir que hasta entonces desconocía. 

El recuerdo sigue latente en esa costura. No sé dónde estará, ni sé de todo lo que habrá hecho, pero creo estar segura, de que la paz fluye en él. Cuánto superaste sin tan si quiera saber que lo hiciste. 

Desde ese día, comprendí Miguel Ángel, que aquella frase que antaño había escuchando en una película de Harry Potter , que decía así:" No tengas pena de los muertos, sino de los vivos" No tenía sentido. 

Gracias por todo pequeño, en especial, por haberme dejado tenerte aquí dentro. 

Camy. 

Sin querer

Acabo de entender, que a veces, las personas se van sin querer.
Cuando llega alguien a tu vida en quien sabes que puedes confiar, se crea un vínculo fuerte desde el segundo o tercer día que se comparte el tiempo. Se va forjando una amistad muy dura, que parece difícil de roer.
Pero la cosa llega cuando hay una parte que quiere seguir subiendo. Lo saben casi todo el uno del otro, hablan mucho, y nunca se cansan de mirarse.
Pero.. Y cuando una mirada se dirige a otra brillando con fuerza?

Entendí que a veces las personas se van sin querer para no herirse,  para no sufrir. Es normal que no lo intenten si no saben que pueden llegar a algo.

Aprendí a que cuando alguien que te ha ayudado tanto y vale tantísimo la pena, quiere irse, porque siente la necesidad de alejarse, simplemente hay que dejar que lo haga, y esperar ansiosamente a que un día regrese, y si no lo hace,  aceptarlo.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Así

Blandió su espada por los aires y con una mirada de intriga y furia, pretendió cortarme las costuras que reconstruí mil y una vez. Al ver que no podía,  su rabia se encendió y fue a dar un golpe certero apuntando al corazón... Y la espada no se clavo más de 1cm, tan agrio fue su asombro y decepción que, olvidándose de todo y dejándose llevar por los sentimientos, se clavó a sí mismo la espada entre las costillas izquierdas, pero como era de esperar,  sólo atravesó aire.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Todo en calma


Se acerca el invierno y volverá el sol a brillar en la nieve, pero sin derretirla.
En las tormentas ya no habrá viento, y dejarán de ser tormentas, para convertirse en paraguas.
Y la luz de las farolas brillará por la noche, pero sin obnubilar ninguna vista.
Llegarán las chaquetas gruesas sin abrazos,  y dejará de hacer frío.
Y todo girará solo porque el invierno no volverá a salir existoso.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Ss

Quizás si las luces de la bruma volvieran a nacer por sudores en las nubes... Tal vez si el hueco vacío de la cama simplemente no existiera y dejara de ser hueco.

Pero no puede ser así,  porque tenía doce pecas, y escondía otras dos.
No le gustaban, pero era incapaz de no recolocarselas cuando se le caían.